miércoles, febrero 28, 2007

Spleen

Baudelaire, Spleen XXXV La ventana.

“El que desde afuera mira por una ventana abierta, nunca ve tantas cosas como el que mira una ventana cerrada. No hay objeto más profundo, más misterioso, más fecundo, más tenebroso, más deslumbrador, que una ventana iluminada por una vela. Lo que se puede ver al sol, siempre es menos interesante que lo que pasa detrás de un vidrio. En aquel agujero negro o luminoso vive la vida, sueña la vida, padece la vida.
Más allá de las olas de los tejados, veo una mujer, madura y arrugada ya, pobre, inclinada siempre sobre algo, sin salir nunca. Con su rostro, con su vestido, con su gesto, con casi nada, he reconstruido la historia de aquella mujer, o, mejor, su leyenda, y a veces me la cuento a mí mismo llorando.
Si hubiera sido un pobre viejo, yo hubiese reconstruido la suya con la misma facilidad.
Y me acuesto, orgulloso de haber vivido y padecido en seres distintos de mí.
Acaso me digáis: «¿Estás seguro de que tal leyenda sea la verdadera?» ¿Qué importa lo que pueda ser la realidad colocada fuera de mí si me ayudó a vivir, a sentir que soy y lo que soy?”


Et je me couche, fier d'avoir vécu et souffert dans d'autres que moi-même.


Si supiera francés hubiera dado el texto en su versión original, pero para qué fanfarronear, me manejo con el inglés, poco más. Espero que la traducción sea fiel.

Yo también me cuento historias, historias sublimes o banales, historias que me hacen reír o llorar, y me acuesto feliz de haber vivido en seres distintos de mí. Existencias vicarias, juegos absurdos, que no logran, sin embargo aplacar este asqueroso spleen, esta pegajosa melancolía, adherida a la piel, como una película de suciedad que no logra disolverse por más que me lavo. Slpeen manido, rancio, desvaído, que a penas sirve para pergeñar algo, tampoco soy Baudelaire. Pero basta.


¿Y ahora? ¿Quién eres fermat? Me persigues en las noches de invierno como el fantasma de Banquo, te veo ensangrentado en banquetes que doy yo mismo, y huyo espantado ante tu aparición, huyo de mi mismo. Callas, quizás observas en la sombra, riéndote en la oscuridad de tu pretendido asesino, pálido reflejo de un pálido reflejo, sombra de una sombra, por eso ríes ¿no? Hablaste de Sófocles la última vez, ¿qué fue de Edipo? ¿Tiene miedo como Yocasta? ¿O prefiere seguir vegetando en la sombra, contándose historias, sin ni si quiera abrir la ventana de su buhardilla? What about you, fermie?


What about me?


He vuelto a desempolvar gastados volúmenes de los anaqueles de mi biblioteca, algunos me traen buenos recuerdos, Maigret, el bueno de Maigret. Los he vuelto a leer. El invierno pasó, el mal tiempo, también.


Valencia veintiocho de Febrero. Desvaído invierno que no dejará ningún recuerdo. Esos cielos sólidos, insoportablemente bellos, estallan de luz al principio de una temprana primavera. Azules profundos, luminosos, protectores.


P.D. Extraños químicos que olvidan raudos aquello que trabajosamente aprendieron. Se hacen los tontos, esperando que el resto haga lo mismo. O quizá…no les llegue el agua al cuello.

3 comentarios:

marce dijo...

Que alegria verte de nuevo por aqui!!!!

Aunque ya veras cuando te agarre tu amigo QRM.....

Saludos!!!

Mónica dijo...

que bello lo que escribiste. Hoy me siento asi, aunque pasaron 7 años, estamos a fines de octubre de 2013, pero fue una caricia al alma. Gracias. Mónica

Mónica dijo...

que bello lo que escribiste. Hoy me siento asi, aunque pasaron 7 años, estamos a fines de octubre de 2013, pero fue una caricia al alma. Gracias Mónica